Cuándo y cómo abonar tus plantas de interior sin quemar sus raíces

El abono es uno de esos temas que generan dudas desde el principio. ¿Cada cuánto? ¿Cuánto echo? ¿Y si me paso? La buena noticia es que no es tan complicado como parece, pero sí hay errores básicos que conviene evitar desde el principio.

El más común de todos: abonar en el momento equivocado.


Por qué las plantas necesitan abono

Cuando una planta vive en una maceta, el sustrato tiene nutrientes limitados. Con cada riego, parte de esos nutrientes se van perdiendo por el drenaje. Llega un momento en que la tierra ya no tiene casi nada que ofrecer.

El abono repone esos nutrientes. Sin él, la planta sigue viva pero crece despacio, las hojas pierden color y la planta en general tiene un aspecto apagado.


Cuándo abonar: esto es lo más importante

Las plantas solo aprovechan el abono cuando están en fase de crecimiento activo. Eso ocurre en primavera y verano, cuando hay más horas de luz y las temperaturas suben.

En otoño e invierno la mayoría de plantas de interior reducen su actividad o directamente paran. Si abenas en ese período, los nutrientes se acumulan en el sustrato sin que la planta los use y pueden quemarle las raíces.

La regla general es sencilla:

  • Abonar: de marzo a septiembre, aproximadamente
  • No abonar: de octubre a febrero

Con qué frecuencia hacerlo

Depende del tipo de abono que uses, pero para plantas de interior lo más habitual y cómodo es el abono líquido que se mezcla con el agua de riego.

Con ese tipo, una vez cada dos o tres semanas durante la temporada de crecimiento es más que suficiente para la mayoría de plantas.

No hace falta abonar en cada riego. Más no es mejor. Con el abono, la moderación funciona mucho mejor que el entusiasmo.


Cómo aplicarlo sin dañar las raíces

Aquí van los errores que más se repiten y cómo evitarlos:

  • Nunca abones con el sustrato seco. Las raíces secas son mucho más sensibles y la concentración de nutrientes puede quemarlas. Riega primero con agua normal y abona en el siguiente riego o justo después.
  • Respeta siempre las dosis del fabricante. Y si tienes dudas, echa la mitad. Una dosis baja no hace maravillas pero tampoco daña. Una dosis excesiva puede costarle cara a la planta.
  • No abones una planta recién trasplantada. El sustrato nuevo ya tiene nutrientes propios. Espera al menos un mes o dos antes de empezar.
  • Tampoco abones una planta enferma o estresada. Si tiene plagas, pudrición o lleva semanas sin estar bien, el abono no ayuda. Primero resuélve el problema, luego piensa en nutrir.

Qué tipo de abono usar

Para plantas de interior en general, un abono líquido equilibrado con proporciones similares de nitrógeno, fósforo y potasio funciona bien como punto de partida.

Si tienes plantas con flor, busca uno con más potasio para favorecer la floración. Para plantas verdes de hoja grande como Monsteras o Pothos, uno con más nitrógeno les va mejor.

Los hay en cualquier ferretería, centro de jardinería o en Amazon por muy poco dinero.


Empieza este marzo con un abono líquido básico, échalo a la mitad de la dosis recomendada las primeras veces y observa cómo responden tus plantas. Es la forma más segura de cogerle el punto sin sustos.

¡Ánimo, que con esto tus plantas van a notar la diferencia enseguida!

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