Si llevas un tiempo cuidando plantas de interior, seguro que has leído en algún sitio que el agua del grifo no es la ideal. Y también habrás visto que hay quien riega con agua embotellada, agua de lluvia o agua filtrada como si fuera algo imprescindible.
¿Es todo esto necesario o es exageración? La respuesta, como casi siempre, está en el término medio.
El problema real del agua del grifo
El agua del grifo en España varía mucho según la zona. En algunas ciudades como Madrid el agua es bastante blanda y va perfectamente para la mayoría de plantas. En otras zonas, especialmente en el levante, Canarias o zonas costeras, el agua tiene mucha cal y bastante cloro.
Esos dos elementos son los que generan problemas:
- El cloro puede afectar a las bacterias beneficiosas del sustrato y molestar a las raíces más sensibles, aunque en las concentraciones habituales del grifo el efecto es moderado.
- La cal es el problema más visible. Se acumula en el sustrato con el tiempo, sube el pH de la tierra y bloquea la absorción de algunos nutrientes. También deja esas manchas blancas en las hojas y la maceta que tan mala pinta tienen.
Qué plantas son más sensibles al agua calcárea
No todas las plantas reaccionan igual. Hay algunas especialmente delicadas:
- Calatheas y Marantas: son muy sensibles al flúor y la cal. Con agua dura las puntas se ponen marrones con rapidez.
- Orquídeas: prefieren agua blanda o con muy poca mineralización.
- Helechos: notan bastante el exceso de cal en el sustrato.
- Carnívoras como la Dionaea: son las más exigentes de todas. Solo toleran agua destilada o de lluvia, sin excepción.
Para plantas más resistentes como el Pothos, la Sansevieria o la Zamioculca, el agua del grifo normal funciona perfectamente en la mayoría de casos.
Las alternativas al agua del grifo
Agua reposada:
La solución más sencilla y gratuita. Deja el agua del grifo en un recipiente abierto durante 24 horas antes de usarla. El cloro se evapora en ese tiempo. La cal sigue ahí, pero al menos resuelves uno de los dos problemas sin gastar nada.
Agua filtrada:
Un filtro de jarra tipo Brita reduce tanto el cloro como parte de la dureza del agua. Es una inversión pequeña que mejora bastante la calidad del agua para las plantas más exigentes.
Agua de lluvia:
Es la opción ideal. Blanda, sin cloro, sin cal y con un pH ligeramente ácido que a la mayoría de plantas tropicales les encanta. Si tienes terraza o balcón, poner un cubo cuando llueve es gratis y muy efectivo.
Agua destilada o de ósmosis:
La más pura de todas. Imprescindible para plantas carnívoras y muy recomendable para orquídeas y Calatheas muy delicadas. El inconveniente es el coste si la consumes en grandes cantidades.
¿Merece la pena preocuparse por esto?
Depende de qué plantas tengas y de la dureza del agua de tu zona.
Si vives en una zona con agua muy calcárea y tienes plantas sensibles, sí merece la pena hacer algo al respecto. Si tienes plantas resistentes y el agua de tu zona es razonablemente buena, regar directamente del grifo no va a ser tu problema principal.
Una forma de saber si el agua de tu zona es muy dura es mirar si se forman depósitos blancos en la tetera o en los grifos con rapidez. Si es así, tus plantas más delicadas lo van a notar.
Empieza por algo tan simple como dejar reposar el agua del grifo la noche anterior antes de regar. No cuesta nada, mejora la calidad del agua y tus plantas más sensibles lo agradecen desde el primer momento.
¡Ánimo, que con estos pequeños ajustes las plantas responden mucho mejor de lo que esperas!