Calathea: La «planta rezadora» y el secreto de sus increíbles hojas en movimiento

Hay plantas que decoran y hay plantas que fascinan. La Calathea es de las segundas. Sus hojas con patrones geométricos increíbles ya llaman la atención de sobra, pero lo que de verdad sorprende a quien la tiene por primera vez es que sus hojas se mueven solas.

No es magia. Tiene una explicación, y es bastante curiosa.


Por qué se llama «planta rezadora»

Las Calatheas, junto con otras plantas de la familia Marantaceae, tienen la capacidad de mover sus hojas a lo largo del día siguiendo la luz. Por la mañana las despliegan en horizontal para captar la mayor cantidad posible de luz. Al caer la noche las pliegan hacia arriba, como si juntaran las manos.

Ese movimiento de plegar y desplegar se llama nictinastia, y está controlado por unas células especiales en la base del tallo de cada hoja que se hinchan o se contraen según la luz disponible.

Si tienes una en casa y prestas atención, puedes verlo con tus propios ojos. Por la mañana hojas abiertas, por la noche hojas recogidas hacia arriba. De ahí lo de planta rezadora.


Sus hojas: una obra de arte natural

La variedad de patrones que tienen las distintas especies de Calathea es difícil de creer. Rayas, óvalos, degradados de verde oscuro a claro, reversos en morado intenso…

Algunas de las más populares que encuentras en España son:

  • Calathea ornata: hojas oscuras con líneas rosadas o blancas muy finas y ordenadas
  • Calathea medallion: patrón circular verde claro sobre fondo oscuro, con el envés morado
  • Calathea zebrina: rayas verdes que recuerdan al pelaje de una cebra
  • Calathea lancifolia: hojas alargadas con manchas ovaladas oscuras sobre verde claro

Cada una tiene su carácter propio, pero los cuidados básicos son similares en todas.


Qué necesita para estar bien

Aquí viene la parte menos cómoda: la Calathea es exigente. No es una planta para descuidados, y conviene saberlo antes de comprarla.

Lo que necesita:

  • Luz indirecta media. No tolera el sol directo, que quema sus hojas rápidamente. Un sitio luminoso pero sin rayos directos es ideal.
  • Humedad ambiental alta. Es su exigencia principal. Con el ambiente seco de la calefacción en invierno las puntas se ponen marrones con mucha facilidad. Un humidificador cerca es casi imprescindible.
  • Riego con agua sin cal. Es sensible al flúor y al cloro del agua del grifo. Lo ideal es usar agua filtrada, agua de lluvia o dejar el agua del grifo reposar 24 horas antes de regar.
  • Sustrato húmedo pero no encharcado. Necesita humedad constante pero sin que las raíces se ahoguen. El equilibrio es más delicado que con otras plantas.
  • Temperatura estable. Sin corrientes de aire ni cambios bruscos. Los pisos con calefacción muy seca o con ventanas que abren en invierno la estresan bastante.

Los problemas más frecuentes

  • Puntas marrones: casi siempre es falta de humedad ambiental o agua con demasiada cal
  • Hojas rizadas o enrolladas: señal de falta de agua o ambiente demasiado seco
  • Hojas amarillas: exceso de riego o luz demasiado directa
  • Pérdida del patrón: poca luz hace que las hojas nuevas salgan más apagadas y sin el diseño característico

¿Vale la pena tenerla siendo principiante?

Con sinceridad: es más exigente que un Pothos o una Sansevieria. Pero tampoco es imposible si tienes en cuenta sus necesidades desde el principio.

Si le das humedad ambiental, agua sin cal y la pones en un sitio con buena luz indirecta, la Calathea puede ser una de las plantas más espectaculares de tu casa.


Empieza por conseguir un humidificador pequeño antes de comprar la planta. Es la inversión más importante que puedes hacer por ella y marca la diferencia desde el primer día.

¡Ánimo, que cuando una Calathea está a gusto es de las plantas más bonitas que vas a tener en casa!

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