Helecho de Boston: El clásico exuberante que purifica tu casa y vuelve a estar de moda

El helecho de Boston tuvo su momento de gloria en los salones de los años setenta y ochenta. Luego pasó de moda, como le ocurre a casi todo. Y ahora ha vuelto con fuerza, y esta vez para quedarse.

Con esas frondas largas y arqueadas cayendo por los lados tiene un aspecto exuberante que pocas plantas de interior consiguen. Y encima purifica el aire mejor que casi cualquier otra opción.


Por qué vuelve a estar de moda

El interiorismo actual ha recuperado el gusto por las plantas voluminosas, naturales y con carácter. Y el helecho de Boston cumple todos esos requisitos de sobra.

Queda igual de bien en una maceta colgante que sobre una estantería alta, en un baño luminoso o en un rincón fresco del salón. Es una planta con presencia real, de esas que se notan nada más entrar en la habitación.

Además aparecía en el famoso estudio de la NASA como una de las plantas más eficaces filtrando formaldehído del aire. Un dato que no está nada mal para una planta tan bonita.


Lo que necesita para estar bien

Aquí viene la parte importante, porque el helecho de Boston no es una planta para descuidados. Tiene sus exigencias y conviene conocerlas antes de comprarlo.

Luz:
Prefiere luz indirecta media. No necesita estar pegado a la ventana, pero tampoco le gustan los rincones muy oscuros. Un sitio con buena claridad sin sol directo es perfecto.

El sol directo quema sus frondas con rapidez y deja un daño muy visible que no tiene vuelta atrás.

Humedad:
Es su exigencia principal. El helecho de Boston necesita un ambiente húmedo para estar bien, y los pisos españoles con calefacción en invierno son casi lo opuesto a lo que le gusta.

Estas son las opciones que funcionan:

  • Un humidificador cerca es la solución más eficaz
  • Un plato con agua y piedras bajo la maceta añade algo de humedad local
  • Vaporizarlo con agua a temperatura ambiente varias veces a la semana ayuda, aunque el efecto dura poco

Si las frondas empiezan a ponerse amarillas y las puntas se secan, la humedad ambiental es el primer sitio donde mirar.

Temperatura:
Le van bien las temperaturas frescas y estables. Entre 15 y 21 grados es su rango ideal. No le gustan ni el calor excesivo ni el frío intenso, y las corrientes de aire directo lo estresan bastante.


Riego: húmedo pero sin ahogar

El sustrato del helecho de Boston debe mantenerse ligeramente húmedo de forma constante, pero sin encharcamiento.

No es como una suculenta que pide sequía entre riegos. Tampoco quiere estar empapado todo el tiempo. El punto medio es la clave.

Toca el sustrato cada dos o tres días. Si la superficie ya empieza a secarse, es momento de regar. Usa agua sin cal si puedes, o deja reposar el agua del grifo 24 horas antes de usarla.


Los problemas más habituales

  • Frondas amarillas y caída de hojas: exceso de riego o poca humedad ambiental
  • Puntas marrones y secas: ambiente demasiado seco, casi siempre por la calefacción
  • Frondas pálidas y apagadas: poca luz o falta de nutrientes
  • Aspecto general mustio: puede ser una combinación de poca humedad y temperatura demasiado alta

Un truco que funciona muy bien

El baño es uno de los mejores sitios de la casa para el helecho de Boston si tiene ventana con luz natural. La humedad natural del ambiente después de ducharse le viene de perlas y reduce mucho la necesidad de vaporizarlo o usar humidificador.

Si tu baño tiene buena claridad, pruébalo ahí antes de buscarte la vida con el humidificador.


Antes de comprarlo, hazte una pregunta honesta: ¿tienes alguna forma de darle humedad ambiental en casa? Si la respuesta es sí, adelante sin dudarlo. Si no, invierte primero en un humidificador pequeño y luego en la planta.

¡Ánimo, que cuando el helecho de Boston está a gusto es de las plantas más espectaculares que puedes tener en casa!

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