El Ficus Lyrata es una de las plantas de interior más espectaculares que puedes tener en casa. Esas hojas enormes, brillantes y con forma de violín tienen un efecto decorativo brutal.
El problema es que también tiene fama de ser caprichoso. Y en parte es merecida.
Por qué pierde las hojas tan fácilmente
El Ficus Lyrata es una planta que odia los cambios. Cualquier alteración en su entorno puede desencadenar una caída de hojas que da bastante susto la primera vez que la ves.
Los motivos más habituales son:
- Cambio de ubicación. Es el más común. Si lo mueves de sitio, puede perder hojas mientras se adapta. Puede tardar semanas en estabilizarse.
- Corrientes de aire frío. Una ventana que se abre en invierno cerca de él es suficiente para estresarle.
- Cambios bruscos de temperatura. Entrar en calor de golpe o pasar de un sitio frío a uno cálido le sienta fatal.
- Exceso o falta de riego. Ambos extremos provocan caída de hojas, aunque por razones distintas.
La clave con el Ficus Lyrata es encontrarle un buen sitio y no moverlo más.
Luz: lo que necesita para estar bien
Necesita mucha luz indirecta brillante. Es de las plantas que más luz demanda dentro de las que no toleran el sol directo.
El sitio ideal es cerca de una ventana grande orientada al sur o al este, con algún filtro que evite que el sol directo impacte en las hojas durante las horas más intensas.
Si la luz es escasa, el crecimiento se frena mucho y las hojas nuevas salen más pequeñas de lo normal. Con muy poca luz, empieza a tirar las hojas de abajo.
Riego: ni mucho ni poco
El Ficus Lyrata necesita que el sustrato se seque parcialmente entre riegos, pero sin llegar a secarse del todo.
Una buena referencia es meter el dedo hasta el segundo nudillo. Si los primeros centímetros están secos pero la parte de abajo aún tiene algo de humedad, es el momento ideal para regar.
Algunas cosas que conviene evitar:
- Dejar agua estancada en el plato
- Regar con agua fría directamente del grifo en invierno
- Regar con la misma frecuencia en verano que en invierno
Humedad y temperatura
Le gustan los ambientes cálidos, entre 16 y 24 grados, sin oscilaciones bruscas. En la mayoría de pisos españoles se encuentra bien todo el año.
Lo que no tolera es el ambiente muy seco de la calefacción en invierno. Si las puntas de las hojas empiezan a ponerse marrones, es una señal clara de falta de humedad ambiental.
Un humidificador cerca o un plato con agua y piedras bajo la maceta ayuda bastante.
Sustrato y maceta
Usa un sustrato bien drenante, mezclando tierra universal con perlita. Las raíces del Ficus Lyrata necesitan respirar y no toleran el encharcamiento.
La maceta debe tener buenos agujeros de drenaje. Y cuando trasplantes, sube solo un tamaño: una maceta demasiado grande retiene más agua de la que puede gestionar.
Limpiar las hojas también importa
Las hojas grandes del Ficus acumulan polvo con facilidad, y eso reduce su capacidad para aprovechar la luz.
Pasa un trapo húmedo suave por cada hoja de vez en cuando. Además de quedar preciosas, la planta lo agradece de verdad.
Cuando traigas tu Ficus Lyrata a casa, dedica un rato a encontrarle el mejor sitio posible: luminoso, sin corrientes y alejado de radiadores. Una vez instalado ahí, no lo muevas salvo que sea imprescindible.
¡Ánimo, que cuando el Ficus Lyrata está a gusto es de las plantas más bonitas que puedes tener!