Una planta con las hojas caídas, sin fuerza, que no se sostiene como antes. Da un poco de pena verla así. Y lo más frustrante es que puede significar dos cosas completamente opuestas: que le falta agua o que le sobra.
El síntoma es el mismo. La causa, no. Y el tratamiento tampoco.
Por qué pasa esto
Cuando una planta no tiene suficiente agua, las células pierden turgencia y las hojas se caen. Tiene sentido.
Pero cuando hay exceso de riego, las raíces se pudren y dejan de funcionar. Y una raíz podrida no puede absorber agua aunque la tenga delante. El resultado es el mismo: la planta no recibe agua y se pone lacia.
Por eso el aspecto externo no te dice todo lo que necesitas saber. Hay que ir un paso más allá.
Cómo distinguir uno del otro
Antes de regar o dejar de regar, haz estas comprobaciones:
Mira el sustrato:
- Mete el dedo hasta el segundo nudillo. Si la tierra está seca y se separa de los bordes de la maceta, falta agua.
- Si está húmeda o incluso mojada, el problema es el exceso de riego.
Levanta la maceta:
- Una maceta ligera para su tamaño suele indicar sustrato seco.
- Una maceta pesada con tierra húmeda es señal de que hay demasiada agua acumulada.
Mira las hojas con atención:
- Hojas lacias pero con buen color y turgentes al tacto en las más nuevas → falta agua.
- Hojas amarillas, blandas, con manchas oscuras o que se caen solas → exceso de riego y posible pudrición de raíces.
Qué hacer si le falta agua
Aquí es fácil. Riega bien, de forma abundante, hasta que el agua salga por los agujeros del fondo.
Si el sustrato estaba muy seco y compactado, puede que el agua resbale por los bordes sin penetrar. En ese caso, prueba el riego por inmersión: mete la maceta en un barreño con agua durante 20-30 minutos y deja que absorba desde abajo.
En pocas horas, si el diagnóstico era correcto, la planta recupera su postura.
Qué hacer si te has pasado regando
Esto es más delicado. Primero, deja de regar de inmediato y mueve la planta a un sitio con buena luz y ventilación para que el sustrato seque antes.
Si sospechas que las raíces ya están dañadas:
- Saca la planta de la maceta con cuidado
- Revisa las raíces: las sanas son blancas o beige y firmes; las podridas son marrones, negras y blandas
- Corta las partes podridas con tijeras limpias
- Déjala airear unas horas y replántala en sustrato fresco y seco
Es un proceso algo laborioso, pero salva muchas plantas que parecían perdidas.
El error más común
Mucha gente, al ver la planta lacia, riega por instinto. Sin comprobar nada.
Si la causa era el exceso de riego, ese riego extra acelera el problema. En cuestión de días la planta empeora y ya no hay mucho que hacer.
Antes de regar siempre, siempre, mete el dedo en la tierra. Dos segundos que marcan la diferencia.
La próxima vez que veas tu planta caída, para un momento antes de actuar. Toca el sustrato, levanta la maceta, mira las hojas. Con esa información ya sabes qué hacer.
¡Ánimo, que la mayoría de plantas tienen más ganas de vivir de lo que parece!